miércoles, 25 de septiembre de 2013

Test de la figura humana de K. Machover

La tendencia a dibujar personas es una de las manifestaciones gráficas que observamos en el niño cuando le entregamos una hoja de papel y un lápiz. La mayor parte de las veces, antes de dibujar alguna otra cosa, dibujan monigotes. En este hecho se inspiró Florence Goudenoug para realizar su test de inteligencia infantil mediante el dibujo de la figura humana, realizado por los niños.
Basándose en el grado de perfección, en el equilibrio general y en la riqueza de detalles, el test de Florence Goudenoug determina el grado de inteligencia infantil.
"Lo que cada cual dibuja -dice Portuondo- está íntimamente relacionado con sus impulsos, ansiedades, conflictos internos y compensaciones características de su personalidad. La figura dibujada es, en cierto modo, una representación o proyección de la propia personalidad y del papel que desempeñe el sujeto en su propio ambiente".
Los dibujos de figuras humanas (DFH) ponen, de alguna manera en evidencia, las preocupaciones, las preferencias, las necesidades o deseos reprimidos, las frustraciones, el equilibrio o desequilibrio interior y la manera de conducirse o de elaborar el comportamiento de cara a su ambiente. Nos indica también cual es la situación afectiva del momento, en relación con el otro sexo, con su esfera profesional o con el entorno social y cuales son las razones inconscientes que determinan sus reacciones, sus actitudes, sus posturas, etc., cuando el sujeto se enfrenta consigo mismo o con sus problemas vitales.
La experiencia psicoanalítica nos demuestra que la forma de realizar un DFH, corresponde también al propio esquema corporal, es decir, a la imagen que tiene el sujeto de su propio cuerpo.
El test de Karen Machover del dibujo de la figura humana (DFH), tiene la ventaja de ofrecer economía de tiempo en su aplicación y fiabilidad en los resultados, al ser el propio sujeto quien nos ofrece, gráficamente, una proyección directa de sí mismo y de sus posibles complejos psicológicos. Por esta razón es una de las pruebas más utilizadas.







ACTITUD ANTE LA PRUEBA
Los individuos sin problemas de adaptación y con una autoimagen positiva, es decir, con plena confianza en si mismos, responden normalmente ante la prueba y comienzan la tarea de los DFH sin ningún tipo de bloqueo, lo que quiere decir que la prueba no roza cuestiones que se puedan referir a complejos con gran carga afectiva.
Se observa, en general, que las mujeres aceptan de mejor grado que los hombres el desafío que se les hace para que demuestren su capacidad creadora dibujando la pareja humana. La mayor parte de las féminas hacen lo posible por demostrar su buena disposición y habilidad, tanto en los dibujos de la pareja como en el relato o historia sobre los DFH.
En cambio, algunos individuos varones, se muestran indecisos, torpes o temerosos en salir del apuro, como si el hecho de realizar esta tarea fuese una prueba de su valía personal. Cuando se observa esta actitud, conviene recalcar que no se va a juzgar la valía del dibujo, sino la imaginación creadora, la originalidad como cada cual resuelve el tema.

Cuando, a pesar de la aclaración, el sujeto sigue en estado de indecisión pasiva, sin tomar ninguna iniciativa, es de sospechar que la conducta de tal sujeto es aparentemente adaptada y sufre de una autoimagen negativa o de fracaso. En algún caso, el sujeto trata de eludir la prueba alegando fatiga, encontrarse mal, o no saber dibujar, siendo inútil toda explicación reto o estimulo para que realice la prueba. La negación rotunda a realizar los DFH, o el intento de justificarse con cualquier excusa absurda, puede interpretarse como un mecanismo de defensa frente a la desadaptación o frente a complejos de menor valía que privan al sujeto de la sensación intima de capacidad para resolver problemas indispensables para su evolución.







Por tanto, evadir la realización del DFH o del Test de la pareja humana, es un síntoma de angustia ante la prueba de sí mismo, ante la inminencia de la revelación, no deseada, de rasgos de personalidad que el sujeto no quiere que se descubran. Puede ser también que el sujeto se defienda o tema un fracaso que no sabría aceptar.







Cuando el sujeto dibuja monigotes o figuras en forma de alambre (recurso de evasión del problema), si se le insiste en que debe hacer el dibujo completo, muchas veces se logran realizaciones más o menos buenas o logradas.







Según la Dra. Romano, la resistencia muda, no confesada, a la prueba, puede estar indicada cuando el sujeto dibuja las figuras de espaldas (expresión de huida ante una tarea que no se quiere realizar, o ante un posible castigo o recriminación de personas que representan "autoridad") Si una de las figuras del DFH está de espaldas y la otra de cara puede indicar una situación conflictiva en la pareja.







LA CALIDAD DE LOS DIBUJOS Y EL NIVEL DE MADUREZ PSICOLÓGICA

La calidad (belleza, armonía, equilibrio, soltura y originalidad de los DFH), es decir, la habilidad para representar sobre el papel las figuras tal como son mentalmente concebidas, parece estar más relacionada con la escala o nivel de maduración psicológica, que con su capacidad artística o de ejecución. Lo contrario, se da por supuesto.

Cuando el nivel de calidad del dibujo es bajo y el nivel del C.I. (cociente de inteligencia) está por encima de la media estadística, algunos autores sospechan la posibilidad de perturbaciones en la adaptación del sujeto a su medio ambiente, pero según nuestra propia experiencia con esta prueba, no siempre es así.







Tal como sugiere Enri Wallon, debemos considerar, con respecto a la facultad de la expresión gráfica, tres niveles en la etapa de evolución:
a) El nivel "motor" que corresponde a sujetos que reaccionan a partir de excitaciones o simples descargas motoras, produciendo garabatos o figuras deformadas o sin cohesión. Este nivel corresponde a una primera etapa infantil.
b) El nivel "perceptivo" en que el sujeto es capaz de trasladar al papel aquellos objetos que tiene delante de los ojos y que está percibiendo en determinado momento y
c) El nivel "representativo", que ya es mucho más evolucionado y permite al sujeto reproducir objetos anteriormente percibidos y crear nuevos objetos tomando como base otros objetos conocidos y memorizados.







Por tanto, si tenemos en cuenta estos niveles defendidos por Wallon, ser necesario considerar en cada sujeto, no sólo su memoria visual, sino también el aprendizaje recibido (estudios cursados y profesión ejercida)







Cuando el nivel de calidad de los DFH es superior al C.I., es posible que el sujeto se haya desarrollado en medios artísticos o que busque una compensación a sus minusvalías desarrollando sus cualidades como dibujante o artista. Karen Machover observó excelentes dibujos en sujetos con facultades auditivas defectuosas.







La forma como cada sujeto ejecuta los DFH, no depende sólo, como hemos visto, del grado de inteligencia. Influyen también los factores afectivos y el equilibrio de la personalidad total. En algunos casos, observaremos que algunos DFH aparecen muy inferiores en calidad de lo que los sujetos valen en realidad. Esto se puede deber a que, en el momento de la prueba, han intervenido factores afectivos de inhibición. Por eso, es conveniente pedir a los examinandos que dibujen cada personaje lo mejor que puedan. En determinados casos, no es aconsejable juzgar la inteligencia a través de los DFH.







Los DFH inarmónicos o estructuralmente pobres, suelen darse en los siguientes casos:







a) el de los sujetos que, por estar muy inhibidos, reducen su dibujo a un monigote, a un pulido esquema sin intensidad de vida, o a una figura de alambre.
b) el de los sujetos disléxicos o con fuerte carga depresiva que producen dibujos mal lateralizados, por ejemplo, con predominio del lado derecho y torpeza en el modo de resolver el lado izquierdo, o viceversa, o dibujando figuras incompletas. Este caso puede darse también en ciertos "zurdos contrariados" o en sujetos con algún padecimiento corporal, que muchas veces se niegan a hacer la prueba, sea por una actitud de defensa inconsciente o para no proyectar las propias minusvalías.







Mediante la observación de los DFH se pueden captar infinidad de problemas relacionados con el propio cuerpo. Minkowska y Corman, basándose la primera en los tipos "anal" y "oral" de Freud y Corman en sus tipos "dilatado" y "retraído", separan ambas tendencias de acuerdo con el aspecto estructural y la actitud de las figuras en los DFH.







El Dr. Corman, siguiendo a Franciska Minkowsca, en su obra "El dibujo de la familia", (página 36), describe estos tipos de la manera siguiente:







a) El tipo "sensorial" ("oral"-"dilatado"), se nota en la presencia en el dibujo de las líneas curvas, en la ampulosidad de las figuras y en su tendencia al movimiento.







b) El tipo "racional" ("anal"- "retraído") se caracteriza por la estereotipia, por la casi rigidez de las actitudes, por el aislamiento de un personaje del otro, por el cuidado extremo en el dibujo y por el predominio de las líneas rectas y de los ángulos sobre las curvas.







"Cuando se observan estos dos tipos de dibujos --dice Corman--se tiene la impresión que han sido realizados por personas diametralmente opuestas de carácter".

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